
Lo que quiero decirte, corazón apocado, es que mueras por mi. Yo que casi siempre tengo ganas de trepar a tu ventana y quitarme el antifaz, dejando así que los sentidos sientan sin miedo, dándote la oportunidad de demostrarte que soy una mujer además de una dama, sin dejar que el corazón se pase de moda, deseando que cada luna sea Luna de Miel o que solo me des un beso de esos que te los dan y resucitan a un muerto.
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